Macron y Sánchez: los líderes que hoy definen la Unión Europea

Emmanuel Macron y Pedro Sánchez en cumbre europea discutiendo prioridades estratégicas de la UE

En el convulso paisaje político europeo de 2026, dos figuras se perfilan como símbolos de un poder que, en las últimas décadas, parece haberse desplazado de Berlín a París y Madrid: Emmanuel Macron y Pedro Sánchez.

O Pedro Sánchez y Macron, como prefieras. Porque te gusten o no, seas simpatizante de uno, de los dos o de ninguno, que ambos tienen una gran fuerza internacional es algo obvio.

Si preguntáramos a cualquier europeo medio quién es el canciller alemán actual, lo más probable es que no obtuviésemos respuesta. Se acordarán de Merkel, y ya. O por el Primer Ministro británico. Se acordarán de Boris Johnson o David Cameron. Y ya.

Y sin embargo, los nombres Macron y Sánchez resuenan, con mayor o menor simpatía, en debates políticos y medios de toda Europa.

El relevo de Merkel y el auge de un eje París-Madrid

Desde la salida de Angela Merkel del escenario europeo, el liderazgo tradicional de Alemania se ha diluido. Merkel gobernó con una mezcla de pragmatismo y sentido del equilibrio que mantuvo cohesionada a la UE durante crisis tan profundas como la de 2008, la crisis de los inmigrantes, la guerra en Ucrania y hasta la Pandemia (recordemos que estuvo desde 2005 hasta 2021).

Hoy, sin ese liderazgo estabilizador, Francia y España han ocupado espacios de protagonismo, aunque con estilos profundamente distintos.

  • Emmanuel Macron, presidente de Francia desde 2017, se ha posicionado como garante de una Europa fuerte, estratégica y competitiva.
  • Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español desde 2018, aunque con menor proyección mediática fuera de la Península, ha sabido mantenerse e incluso fortalecer su posición política pese a legislaturas fragmentadas y críticas internas.

Ambos son políticos longevos en sus cargos —lo que en la UE actual no es frecuente— y comparten una ansia por moldear el futuro del continente, aunque desde perspectivas a veces contrapuestas.

Energía, soberanía y el debate nuclear

Una de las cuestiones donde mejor se ve esta dualidad es en la política energética europea.

Macron ha sido feroz defensor del papel de la energía nuclear como pilar de la soberanía energética europea, insistiendo en que algunos modelos basados en renovables “no pueden sostenerse solos” y defendiendo un papel fuerte para la nuclear francesa.

España, por su parte, ha apostado con mayor claridad por las energías renovables y la transición ecológica, aunque el debate no está exento de tensiones internas. Esta divergencia ha sido especialmente visible cuando Macron ha criticado el modelo energético español —y cuando sectores españoles han respondido diciendo que esas críticas buscan proteger intereses energéticos franceses.

Este choque —técnico para algunos, ideológico para otros— es un ejemplo de cómo dos líderes con visión europea pueden chocar en prioridades estratégicas.

Europa a varias velocidades y la preferencia industrial

En Bruselas, la discusión sobre cómo relanzar la competitividad europea ha puesto sobre la mesa propuestas como dar preferencia a productos ‘Made in Europe’ frente a importaciones extracomunitarias y avanzar en una Europa que pueda decidir sin unanimidad absoluta entre los 27.

Aquí también se ha visto la mano de Sánchez —apoyando iniciativas como la preferencia europea y una mayor integración en seguridad y defensa— y la de Macron, que busca consolidar una UE más fuerte frente a potencias como China y Estados Unidos.

La propuesta de avanzar hacia mecanismos que permitan decisiones a “varias velocidades” refleja un cambio significativo en la forma en que puede cohesionarse el bloque europeo, con Francia y España como dos de sus voces más visibles.

Un liderazgo criticado, pero resistente

Ambos líderes, sin embargo, son figuras polarizadoras en sus respectivos países:

  • Macron ha visto cómo su apuesta estratégica (energética, industrial, geopolítica) es objeto de debate intenso en Francia.
  • Sánchez, por su parte, ha resistido críticas internas y se ha mantenido en el poder a través de pactos y coaliciones, pese a no haber obtenido mayorías claras en las urnas.

Esto los convierte en dos políticos que no solo actúan en el escenario europeo, sino que lo hacen enfrentando constantes cuestionamientos internos, algo que no siempre fue tan evidente en líderes de otras épocas, como lo fue la figura de Angela Merkel.

Entre historia y actualidad: ecos del pasado

En la historia de Europa, los grandes liderazgos siempre han tenido rivales o contrapesos intensos. Un ejemplo clásico es la pelea entre Carlos I de España (también Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico) y los comuneros en el siglo XVI, una lucha que marcó la política interna española.

Este tipo de tensiones —liderazgo central versus desafíos internos— es un espejo interesante para entender cómo figuras como Macron y Sánchez negocian su peso político en contextos complejos.

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